sábado, 9 de junio de 2012

día veintiseis

veníamos caminando con n. por el barrio turco. 
pasamos por al lado de una parada de bus y nos empezó a caer agua. 
poquita, como una lluvia leve. 
miramos para arriba, pero el sol resplandecía. 
no había arriba nuestro gente regando nada. 
caminamos unos pasos más. 
el agua seguía saliendo de arriba del techo de la parada de buses. 
como si hubiera una fuente en miniatura. 
n. aseguró que era un pajarito bañándose.
yo no le creí.
gotitas de agua seguían saliendo disparadas para los cuatro costados.
mucha agua para un pajarito.
pero sí: de pronto el pajarito salió volando, todavía sacudiéndose el agua, como perro.
yo quedé maravillada de que de un pajarito así pudiera salir tanta agua.

No hay comentarios:

Publicar un comentario