El habitante de Berlín vive para las cámaras. Las metafóricas, se entiende. Todo lo que viste, calza, carga o se cuelga encima es para marcar moda. Todo lo que bebe, también. Hace años tomaba Bionade. Hoy toma Club-Mate. Una bebida fría a base de té mate que -dice la etiqueta- es una planta de la selva que se utiliza desde hace siglos en Sudamérica y que contiene tanto cafeína como taninos. "Esta combinación de valiosas sustancias, única en la naturaleza, hace de Club-Mate una bebida única, activa y estimulante, refrescante y vivificante".
Desde que llegué veo la bendita botellita de Club-Mate en manos de todo el mundo. Muchas veces estuve tentada de probarla y muchas veces me contuve. Por pudor, por prejuicio y por principios. ¿Quién quiere tomar jugo frío de mate cocido pudiendo tomar mate amargo? Este domingo, sin embargo, sucumbí. N. me avisó, por mensaje de texto, que la cosa era rarita -"mate cocido con gas", fueron sus palabras- pero rica. Hacía calor, estaba en la calle, estaba cansada. Creí que no habría mejor momento que ese. Y compré. Desenrosqué la tapa. Subió el gas. Tomé un sorbo. Mi dios. El asco me duró cuatro horas.
Y sí, es cosa de gringo. Esa gilada nunca pegó en estos pagos, ni la Nativa de Coca Cola escasos 10 años atrás, ni los intentos sesentistas de la mano de Ricky.
ResponderEliminarricky maravilla???
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