viernes, 6 de julio de 2012

día cincuentitrés

Hoy llevé mate al curso de alemán. Lo raro no fue que todos preguntaran qué era, ni que preguntaran si era té, ni que sólo S. se animara a probar medio sorbo, ni que me miraran extrañados. Lo raro fue que todos -pero todos- se acercaran a olerlo. Vaya uno a saber con qué drogas se cruza el mate en sus imaginarios.

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