lunes, 9 de julio de 2012

día cincuentiseis

Algo que pasó hoy en el curso de alemán vuelve a exponerme a una enseñanza: la del enorme abismo que se abre entre decir e interpretar. Yo creía estar diciendo que estudiaba a la policía. Muchos entendían que yo estudiaba para serlo. De algún modo es disculpable: entre un chino y una argentina la comunicación reside en sólo diez palabras de un idioma que ni uno ni otra manejan con solvencia. Pero todos sabemos que esas diez palabras son sólo una metáfora. ¿Qué cree el otro que decimos cuando estamos diciendo algo? ¿Qué vieron todo este tiempo de mí cuando sólo veían a la sargento Liliana?




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